
"La miseria religiosa es, por una parte, la expresión de la miseria real, y por la otra la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de una criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación carente de espíritu. La religión es el opio del pueblo. La abolición de la religión en cuanto dicha ilusoria del pueblo, es necesaria para la dicha real..."
—Karl Marx